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LA IGLESIA CATÓLICA ESTÁ DE LUTO, POR LA PARTIDA DEL PADRE “TATO”

Arquidiócesis
28 Setiembre,2020
11:59:01 AM

A los 90 años de edad, falleció en la ciudad de Lima, el Reverendo Padre Alejandro José María del Carmen Jesús Julián Viviano de la Santísima Trinidad Repullés Benito, o como todos lo llamaban con cariño “Padre Tato”, quien cumplió, por muchos años una gran labor pastoral en el Cusco en favor de los campesinos.

 

El "Padre Tato" nació en Madrid en 1930, llegó por primera vez al Perú en 1955. Estuvo presente en Cusco desde 1964, donde desarrolló su labor pastoral promoviendo escuelas catequistas como padre espiritual en el Seminario de San Antonio Abad del Cusco y otras acciones al servicio de los fieles del departamento de Cusco.

 

Fue Parroco de Chinchero e impulsor de la Granja Escuela de Yucay; Fundador y Director de la Escuela de Cooperadores Sociales del Cusco y del Centro Arquidiocesano de Fe; Secretario general de Cáritas; Vicario de las parroquias de El Sagrario y El Triunfo; Capellán de la Universidad Nacional de San Antonio Abad del Cusco y autor del libro "Para Cada Momento", acciones destacadas por la capital histórica del Perú.

 

Recordemos que en el año 2019, la Municipalidad del Cusco, condecoró con la medalla de la ciudad, al reverendo Padre Alejandro Repullés Benito S.J., por la labor pastoral que cumplió por años en la iglesia católica.

 

Dio su vida para servir a los más pobres y jóvenes que se sentían identificados con su ministerio sacerdotal. El Reverendo Padre Alejandro Repullés Benito dedicó 73 años de su vida a la Compañía de Jesús.

 

El padre Tato optó por este camino, según refirió a Doble AZ por una fuerte vocación desde pequeño que surgió en la convulsionada Madrid de la guerra civil española. pero también, como una especie de aventura y desafío al peligro.

 

Aproximadamente a los 9 años de edad, vivió de cerca la persecución que la revolución comunista desató en España, masacrando a cuanto sacerdote y religioso se hallaba.

 

“Varios padres se refugiaron en mi casa y allí celebraban misa de manera clandestina, vestidos de civil”, relató, sujetando la pipa que lo ha acompañado durante varios años.

 

Aunque tuvo una vocación fuerte por la vida religiosa, había momentos de duda natural, sobre todo en sus años infantiles. En esos momentos, la idea de ser militar surgía en su cabeza y le hacía soñar con ser un héroe.

 

Haber estudiado en un colegio Jesuita, lo encaminó como es lógico suponer, para ingresar en la orden fundada por san Ignacio de Loyola.

Padre Tato