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HOMILIA DEL ARZOBISPO DEL CUSCO EN LA SANTA MISA DE DOMINGO DE RAMOS 2020

Arquidiócesis
5 Abril,2020
11:38:35 AM

Hermanos y hermanas:

 

Les hago llegar mi saludo fraterno a todas las familias que nos están sintonizando desde sus hogares, para celebrar unidos en la fe este Domingo de Ramos.

 

Los tenemos muy presentes a todos aquí en nuestra Catedral y ofrecemos está Santa Misa por todas sus intenciones, por sus queridas familias, esposos, padres, hijos, por nuestros adultos mayores, por nuestros hermanos enfermos que en estos momentos se encuentran en los hospitales y centros de salud, por nuestros hermanos internos de los centros penitenciarios de varones y de mujeres y especialmente nuestra oración a Dios para que nos proteja de la expansión de esta pandemia del coronavirus.

 

Con esta Misa del Domingo de Ramos, damos inicio a la Semana Santa de este año, una semana muy especial que quizás quedará marcada en nuestras vidas como una Semana Santa histórica. Aunque no podamos estar presentes físicamente en nuestros templos, ni tengamos un ramo o una palma en nuestras manos como tradicionalmente lo hacemos cada Domingo de Ramos, acompañemos a Jesús con nuestro corazón lleno de palmas espirituales, que en tu corazón tengas la palma de la fe, la palma de la confianza, y la palma de la esperanza, y así como el pueblo judío aclamó la entrada de Jesús en Jerusalén, desde nuestros hogares levantemos nuestras palmas de la fe, de la esperanza y de la confianza en Dios para volver a proclamar que Jesús es nuestro Rey y reine en nuestras familias.

 

Empezamos la Semana Santa con una proclamación de fe para poder anunciar a todos que Jesucristo sigue siendo el rey de nuestras vidas, de nuestras familias, de nuestra sociedad, “Hosanna al hijo de David, bendito el que viene en el nombre del Señor” que estas voces y estas aclamaciones se sientan en medio de nuestros hogares, hoy todos tenemos que proclamar que Jesucristo es nuestro Rey, esta Semana Santa tiene dos vertientes muy importantes el amor y la solidaridad, una Semana Santa para volver a comprender el inmenso amor que Jesucristo tiene por todos nosotros, un amor no expresado simplemente en palabras, sino un amor expresado en la entrega generosa por nuestra salvación, por eso esta Semana Santa es un itinerario para acompañar a Jesús en el camino de la Cruz. Hemos escuchado en el evangelio el relato del evangelista Mateo que nos ha presentado lo que vamos a celebrar esta semana, el sacrificio de su pasión y de su muerte, que Jesús lo asume libremente, voluntariamente, como hemos escuchado en el libro del Profeta Isaías, cuando el siervo doliente le dice a Dios: “no me he retirado, no me escapó, asumo con responsabilidad la pasión y la muerte porque así lo has dispuesto” ¿y por qué se entrega Jesús a la muerte hermanos? Por amor a todos nosotros, por nuestra salvación, Él ha pagado con su muerte nuestros pecados para conseguirlos una nueva vida.

 

Que todos estos días de la Semana Santa podamos nosotros entender que es la semana del amor de Dios manifestado en su hijo Jesucristo y frente a este amor hermanos ¿cómo vamos a responder? tenemos que saber acompañar a Jesús, desde hoy Domingo de Ramos, hasta su gloriosa resurrección, es la semana de la Pascua del Señor.

 

Y así como hemos experimentado estos días con esta gran pandemia que ha puesto al mundo de rodillas y se ha dado cuenta de cuánto nos hemos apartado de Dios, pues hemos colocado en su lugar nuestros intereses económicos, nuestros placeres, nuestros descuidos; mis hermanos volvamos otra vez a los cauces y a la raíz de nuestra fe, sin Dios que seríamos, necesitamos estar bajo el amparo de nuestra fe, por eso en esta Semana Santa todos pongamos ese profundo deseo de sentir en nuestro corazón el amor de Dios, un amor que no espera que seamos perfectos o santos para amarnos, Jesús ha entregado su vida por los pecadores y eso somos todos nosotros y así nos ama no nos quita la mirada, no nos abandona, no es indiferente, El Señor nos ama así como somos, con nuestros errores, con nuestras miserias.

 

Esta semana tenemos que sentir ese amor que está con nosotros, en estos momentos que más lo necesitamos, Jesús en su palabra nos recuerda que: “Nadie tiene amor más grande que aquel que da su vida por sus amigos”, y qué linda esta expresión del evangelista Juan, ustedes son mis amigos sintamos ese amor de amistad de Jesús todos estos días en medio de la oscuridad y del temor que estamos viviendo.

 

Hermano, hermana en esta semana Jesús te va a decir que te ama, tú respondele que también lo amas y la familia tiene que vivir del amor de Cristo, para que sane heridas, para que levante puentes, para que se abracen con un amor afectivo entre esposos, entre padres, con sus hijos, el amor debe reinar en la familia para eso vamos a vivir la Semana Santa.

 

Pero también es una semana que nos invita a una profunda reflexión, al arrepentimiento, a la súplica del perdón, a renovar nuestro compromiso de ser discípulos de Jesús, llevando una auténtica vida cristiana y dando testimonio de ser una familia cristiana.

 

Ahora que estamos reunidos en casa, cumpliendo con nuestro deber cívico y cristiano de aislarnos para frenar el avance de esta pandemia, hermanos Jesús nos pide en esta semana seamos responsables, de nuestras actitudes depende la vida y la salud de todos nuestros hermanos, no salgamos de nuestras casas, tenemos este compromiso de quedarnos en casa, que el mejor antídoto para este mal sea nuestra unidad y nuestra fé, unidos derrotaremos este virus.

 

Jesús asume con dolor el sufrimiento de tantos hermanos infectados por este virus, ellos son el nuevo Cristo sufriente y le duele a Jesús como van muriendo día a día cientos de hermanos nuestros, Él en esta semana quiere mostrarnos su amor misericordioso para consolar a las familias, para fortalecer nuestra responsabilidad, pero Jesús ya no quiere más muertos, Jesús ya no quiere más enfermos, nos quiere vivos y sanos con salud, por eso hermano, hermana, en esta Semana Santa que sea también un testimonio de solidaridad, hazlo por amor a tu familia, especialmente con los más vulnerables, quédate en casa, colaboremos con Jesús que es el Señor de la vida.

 

Jesús también quiere que seamos solidarios, porque esta pandemia no sólo afecta a la salud de muchos hermanos, sino también va provocando un grave problema social, porque los más pobres son los que se sienten afectados, pues ya no tienen trabajo, se les acabaron sus recursos económicos ¿cómo van a sustentar a sus hijos, a su familia? esta es una realidad social, que acompaña el dolor de la enfermedad y de la muerte.

 

Frente a esto ¿qué podemos hacer? solidarizarnos hermanos, nuestro gobierno está haciendo los esfuerzos necesarios para dar diversos apoyos, ¡Bendito sea Dios! hay mucha gente que se está organizando para poder conseguir los medios para acudir a esos hermanos que están en esas situaciones, entre ellos nuestra Iglesia, como Iglesia Católica esta semana empezamos la “Campaña de Solidaridad” por medio de Cáritas Cusco con el lema: “El amor solidario, es más fuerte que la pandemia”, pero todas estas ayudas hermanos, hermanas, serán insuficientes, porque el nivel de pobreza y de extrema pobreza es grande en nuestro país y esta realidad nos abre los ojos, de que ya tenemos que pensar en un solo pueblo, en una sola nación y no en unos pocos que tienen mucho y muchos que no tienen nada y viven el día a día, que en estos días despertemos nuestra conciencia y nuestro corazón generoso para poder cooperar todos en estas campañas con mucha solidaridad, y responsabilidad.

 

Hermano, hermana, hagamos de esta Semana Santa una semana de solidaridad, de ayuda fraterna, empecemos por el vecino que está en tu barrio, no seas indiferente si encuentras un hermano que está pasando necesidad y tienes en tu mesa los medios para ayudarle,  como dice el libro del Profeta Isaías: Comparte tu pan con el hambriento y Dios te lo recompensará.

 

Los medios de comunicación nos ofrecerán muchos recursos para que vivamos esta Semana Santa en familia, conéctate con nosotros ábrele las puertas de tu casa a Cristo, no le niegues tu tiempo,  ahora lo necesitas más que nunca, para que Él como signo de salvación proteja tu familia de esta pandemia, Jesús quiere pasar estos días contigo, en tu hogar, que tu familia sea una iglesia doméstica y un templo espiritual, ya no están los cristianos en el templo, ahora la iglesia está en los hogares, que esta Semana Santa podamos vivir con gran alegría, esperanza y confianza en el Señor.

 

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia

Arzobispo Metropolitano del Cusco.