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Palabras del Pastor
Cusco 23 de Junio 2019

Solemnidad del Corpus Christi
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Muy queridos hermanos y hermanas, mi saludo cariñoso y fraterno a todos y cada uno de ustedes, en este domingo día del Señor, nos hemos renovado en el tiempo de la Pascua, hemos recibido el don del Espíritu Santo, hemos renovado nuestra fe en Dios que es Padre, Hijo y Espíritu Santo, una comunidad de amor, una comunidad de personas, todas dedicadas a buscar el bien y la felicidad del hombre y ahora estamos en este domingo durante esta semana meditando el hermoso misterio de la eucaristía.

La presencia de Jesús, quien se ha quedado entre nosotros, así como él subió a los cielos en cuerpo y alma, pero también ha quedado entre nosotros a través de una nueva presencia, el pan convertido en su cuerpo y el vino convertido en su sangre.

Esta celebración del momento en el que Jesús instituye este hermoso misterio, se llama la Eucaristía, Jesús celebro su primera Eucaristía el jueves santo, antes de ser entregado a su pasión y su muerte y este don la Iglesia lo ha conservado con mucho amor y cariño a través de tantos siglos, desde los apóstoles que se reunían para poder recordar ese memorial del Señor recordando sus palabras y haciéndolo presente a través del milagro del pan que se convierte en su cuerpo y el vino se convierte en su sangre.

Entonces hermanos este misterio que en latín se llama “Corpus Christi” es la fiesta del cuerpo y la sangre del señor, el Cusco lo celebra con gran alegría, con gran gozo, con una costumbre y una tradición cuatricentenaria, donde siempre en la fiesta de Corpus renueva su fe, llena de colorido, de alegría, con la participación de los Santos Patronos.
Esto se celebra en la Iglesia universal en este domingo y nos unimos a todos los fieles católicos para poder renovar nuestra fe en la presencia de Jesús, de un Jesús que no es lejano, sino cercano y que nos acompaña, él siempre nos invita a su mesa, cada domingo celebramos el día del cuerpo y la sangre del Señor en la Eucaristía y él nos da alimento para poder fortalecer nuestra vida cristiana y salir al mundo para poder trabajar, construir ese reino que Dios quiere en la familia, en el trabajo, en la sociedad, hoy tanto necesitamos alimentarnos del cuerpo de Cristo para ser instrumentos del amor, de la paz, de la justicia de Dios en medio del mundo.

El texto del evangelio muy hermoso es el relato del evangelista Lucas, de la multiplicación de los panes, quizás muchos hemos escuchado este hermoso milagro y nos hemos centrado de repente, solo en el elemento del milagro de Jesús que comparte solamente unos cuantos panes y los reparte entre más de cinco mil personas, pero detrás de este portentoso milagro ¿Qué había?, es muy importante entrarnos en el interior del corazón de Jesús, porque empieza con un acto de compasión, el pueblo ha escuchado horas de horas su discurso, está en descampado y ya empiezan a sentir hambre como es natural, el hombre cuando pasa tantas horas sin alimento y dedicado a algo, tiene hambre y ese hambre Jesús lo capta, lo siente, lo hace suyo y dice inmediatamente a sus discípulos “Busquen de comer, tienen hambre, no se pueden quedar así”.

Jesús no quiere pasar desapercibido o indiferente, sus apóstoles le dicen: ¿pero de donde vamos a sacar para alimentar tanta gente?, pero miren ustedes, Jesús quería hacer algo para poder alimentar el hambre de ese pueblo, él ya sabía que podía atender el poder de multiplicar, basto simplemente encargarle a sus discípulos a ver “vean ustedes que pueden hacer”, Jesús está motivando ese don tan maravilloso de la solidaridad, la solidaridad hace milagros, en ese momento aparecen cinco panes y dos peces “suficiente” dice Jesús y con esos cinco panes y dos peces, hace la oración y los multiplica para más de cinco mil personas.

Esta sensibilidad, esta solidaridad de Jesús está detrás del milagro y esa es la lección, porque después Jesucristo también se da ese pan, partido y repartido ¿para qué?para que seamos solidarios, para que aprendamos no solamente a alimentarnos nosotros si no también, poder alimentar a otros, Jesús hablaba del pan material, no quiere que haya escases o falta de pan material por un derecho humano: el hambre, satisfacer el hambre. Hay que alimentar a los que tienen hambre, pero también hay que alimentar el alma y Jesús se hace alimento para también fortalecer y alimentar el corazón, el espíritu, de este alimento dependerá todo el trabajo de la evangelización, Jesús con este milagro anticipa lo que va hacer en la última cena y lo hará la iglesia y lo sigue haciendo hasta ahora en cada Eucaristía.

Cuando tu vayas a Misa acuérdate, Jesús capta el hambre que traes en Misa y Jesús te da su pan y tu lleva ese pan a tu familia, lleva ese pan a tus compañeros, lleva ese pan a tu trabajo diario, “solidaridad” yo no le llamaría tanto el milagro de la multiplicación, si no el milagro de la solidaridad del amor, que él te acompañe a lo largo de esta semana, medita tu relación con Cristo Eucaristía.

A todos los que son cusqueños el día de mañana 24 celebramos un aniversario más de nuestra ciudad, iluminada por nuestro glorioso pasado, Dios bendiga a nuestra tierra cusqueña y le de muchas posibilidades de un autentico desarrollo, que el señor los bendiga.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amen.

+ Richard Daniel Alarcón Urrutia
Arzobispo Metropolitano del Cusco
 
 


 
 
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